Política y ética son indisociables. La ética tiene una relación tan cercana con la política que ambas son por completo inseparables. Basta con recordar que la ética es una continuación de la política.
En ese sentido, la aportación política más importante de “Ética” se refiere al concepto mismo de la política. Es un concepto egregio, dignísimo, que pone en juego las mejores dimensiones humanas. Es algo por completo alejado de nuestra idea habitual de la política como ámbito despreciable, simple escenario de juegos hipócritas de poder, completamente ajenos a nuestros intereses. Este carácter egregio tiene el sentido de “la política como señora o dominadora”, que viene expresado en el capítulo segundo de “Ética”.
Aristóteles nos muestra en la ética el valor de la prudencia y de la importancia de saber tensar la cuerda, dirigir el arco hacia el blanco y hacer que nuestras acciones sean virtuosas. La política, como algo bueno, excelso –ciencia suprema rige la totalidad de la vida humana porque con ella se alcanza el conocimiento del bien.
En los albores del Bicentenario de la independencia patria, la necesidad de que la praxis política esté revestida de acciones y estrategias que tiendan hacia el bien, es una exigencia más viva que nunca.
En ese sentido, la aportación política más importante de “Ética” se refiere al concepto mismo de la política. Es un concepto egregio, dignísimo, que pone en juego las mejores dimensiones humanas. Es algo por completo alejado de nuestra idea habitual de la política como ámbito despreciable, simple escenario de juegos hipócritas de poder, completamente ajenos a nuestros intereses. Este carácter egregio tiene el sentido de “la política como señora o dominadora”, que viene expresado en el capítulo segundo de “Ética”.
Aristóteles nos muestra en la ética el valor de la prudencia y de la importancia de saber tensar la cuerda, dirigir el arco hacia el blanco y hacer que nuestras acciones sean virtuosas. La política, como algo bueno, excelso –ciencia suprema rige la totalidad de la vida humana porque con ella se alcanza el conocimiento del bien.
En los albores del Bicentenario de la independencia patria, la necesidad de que la praxis política esté revestida de acciones y estrategias que tiendan hacia el bien, es una exigencia más viva que nunca.
COMENTARI:
A mi la política no és que m’entusiasmi gaire la veritat. Tot i això estic totalment d’acord amb el que explica aquest article.
La ètica de cadascun de nosaltres és totalment diferent: pensem diferent, discutim sobre diversos temes defensant la nostre teoria, acabem escollin diferents camins (triant el que creiem que serà millor per nosaltres), etc... Tot això és molt complexa d’expressar amb paraules, però alhora és molt senzill d’utilitzar. En el política les persones afirmen, menteixen, aconsellen, duen a terme un seguit d’accions segons la seva conveniència, el que els doni més beneficis.
No es preocupen en absolut per les altres persones encara que els canviïn la manera de pensar i al cap i a la fi d’actuar. Mentre ells en surtin ben parats ja els està bé manipular a la gent amb tota mena de mentides.
D’alguna manera es salten les regles, amb la diferència que no són castigats per ningú.
Marc Cañameras